¿Alguna vez te has cuestionado tu propia identidad de género? ¿Conoces a alguien que sea transgénero o que se identifique como no binario? ¿Alguna vez has tenido dudas cuando a tu alrededor se hablaba de diversidad de género?

Cómo entender tu género es una práctica guía dirigida a cualquier persona que quiera ampliar sus conocimientos sobre el género desde una perspectiva biológica, histórica y sociológica. Alex Iantaffi y Meg-John Barker proponen además un estudio divulgativo del papel que desempeña el género en nuestras relaciones e interacciones con familiares, amistades, parejas y gente desconocida.

El libro, que nos ayuda tanto a analizar las formas en las que se puede expresar el género como a comprender a las personas cuyo género podría ser diferente al nuestro, cuenta con actividades y ejercicios distribuidos a lo largo de sus páginas.

Sabéis que normalmente aquí es donde pongo el primer párrafo del libro, pero resulta que el primer párrafo de Cómo entender tu género no nos dice prácticamente nada de lo que es la obra en sí.

El libro comienza con el prólogo de S. Bear Bergman, un autor estadounidense con varias obras a sus espaldas, que nos habla de los tópicos a las que personas trans y queer nos enfrentamos al «salir del armario», pero también entrelaza con las ideas coloniales y cómo estas aplastaron cualquier concepción del género que pudiera haber en América para implantar el binarismo tan característico del cristianismo. Y, en resumen, nos presenta el libro como una gran oportunidad para reflexionar sobre estas ideas.

Al prólogo le sigue la introducción donde Alex y Meg-John se presentan como persona trans masculina el primero y como persona no binaria le segunde. En esta presentación hablan brevemente de qué significa esas palabras que usan para identificarse y sobre su propio contexto sociocultural, siendo Alex de clase obrera e inmigrante y Meg-John británique y de clase mixta.

A partir de aquí es donde empieza lo que es realmente el libro propiamente dicho. Aunque a primer vistazo pueda parecer un ensayo, en realidad es, como dice arriba: «una práctica guía». De esta manera, se estructura yendo de más general, sentando así las bases en las que profundizará en adelante, a saber, qué son género, sexo, identidad de género y orientación sexual. Aquí es donde veo uno de los puntos qué más me desconectan del libro: el contexto anglosajón. No es algo que no cupiese esperar ya que ambes autores proceden en mayor o menor medida de ese contexto. Esto influye en la terminología que usan para describir todo de lo que hablan. Así vemos términos como butch o femme que, aunque intuitivos, no todo el mundo sabrá a qué se refieren y tampoco es que se ahonde en qué significan, sino que son más lanzados a la mezcla de términos.

Volviendo a su estructura, comienza definiendo qué es género, ya que este será el centro sobre el que girará toda la obra. Y lo hace también en contraposición con el concepto de sexo y orientación que tan habitualmente vemos confundirse con el primero. Al final de cada sección, solemos encontrarnos experiencias anónimas de personas muy diversas hablando sobre elles mismes y que dan bastante perspectiva a lo que pretende ilustrar. También encontramos ejercicios para autoexplorarnos que, si bien son interesantes y muy recomendables, en tanto estás bien afianzade en cómo eres, no te aportarán mucho.

El género como constructo biopsicosocial

Esta es quizá una de las partes más interesantes ya que explica el género como una confluencia, un consenso, entre psicología, biología y educación social. Aunque en bruto no lo parezca, ya sea o no por el término «biopsicosocial», es algo bastante sencillo, pero que creo que no termina de calarme. Porque, aunque se esfuerza en enfocarlo todo como varios aspectos de un todo, al final no deja de entrever que el género es, efectivamente, un constructo social. Al desgranar todo, lo psicológico se ve influido por cómo nos crían en función de lo que se ha aceptado que somos en función de nuestra genitalia, mientras que todas estas normas, así como las asunciones sobre la genitalia, vienen dictadas por, sorpresa: la sociedad hegemónica. Esto es:

-Pene = Niño = Fútbol, bruto, revoltoso, azul…

-Vulva = Niña = Muñecas, tranquila, rosa, cuidados…

Siento que, aunque pretende expresar eso, reducir lo social a tan sólo una parte de un todo es desviar la atención. «La parte social» hace más de jerarca organizador que de estudioso ya que regla cómo lo biológico y psicológico leerá el resto. Cuando habla de la parte psicológica menciona cómo estas imposiciones afectan al desarrollo neurológico de las personas y lo mismo ocurre con lo biológico. Un ejemplo muy obvio es que si tú alientas a un niño a ser violento con otros niños o a jugar al fútbol desde pequeños, pero no a las niñas, por lógica ambos crecerán con creencias y costumbres distintas. Así es como, por ejemplo, las niñas «no son buenas jugando al fútbol» … tampoco se les ha dejado serlo como a los niños.

Luego nos adentramos en algo que las personas cis es posible que no terminen de comprender: los roles sociales. Con esto no se refiere tanto a los típicos roles de género, no al menos de forma directa, sino a las máscaras que las personas trans y no binarias usamos en las distintas facetas de nuestra vida. Por ejemplo, para que se entienda, yo con mi pareja actúo y me muestro como la persona NB y bisexual que soy, pero en el trabajo no corrijo a la gente que me trata de hombre o no me dice Vic, sino mi nombre completo. Esto es, por más que me moleste, por simple calidad de vida. La mayoría de mi entorno de laboral no va a entender que no sea un hombre y menos qué es ser no binarie, pero en cambio sí que digo abiertamente que soy bisexual cuando por X o Y sale el tema. He escogido qué batallas quiero pelear en ese entorno.

Con mis amistades cercanas y mi pareja, en cambio, no uso esa clase de enmascaración. La cosa cambia con la familia. El grueso aparte, para mis padres seguramente sea un hombre cis y hetero… y seguramente siempre quede así porque, aunque no es que me vayan a desterrar ni nada, no siento la necesidad, ahora que estoy independizado, de tener esta conversación con ellos.

En resumen, el género es diverso y no son dos monolitos escritos en piedra, sino todo un mural lleno de experiencias.

El género y su historia

Alex y Meg-John nos llevan por un pequeño paseo por la historia del género y las distintas olas del feminismo en varios puntos del libro. Para ello nos hace un breve repaso a capítulos del pasado y del presente donde aparecen sociedades o rincones de estas donde el género, aunque sea a un nivel parcelario, era comprendido como algo más fluido. Así pasamos por las galli del Imperio Romano o las actuales hijras de la Tailandia actual.

Quizá uno de los más interesantes sea cuando se habla de interseccionalidad como una realidad necesaria. Aquí es donde se recalca (algo que veremos varias veces a lo largo del libro) que no es posible entender el género sin una mirada crítica al colonialismo que con su martillo iba igualando cualquier clavo que se saliera de su madera perfecta y uniforme. En este borrado, se juntan la clase social, el vagaje cultural, si se es o no racializade, la orientación o la identidad de género. Esto es algo en lo que profundizan cuando mencionan las sucesivas olas del feminismo donde se ha dejado atrás a mujeres pobres y racializadas fuera del voto femenino en su día, por ejemplo. O, más actualmente, tenemos la rabieta de las TERF que tratan de borrar la existencia de las personas trans haciendo gala de un odio repulsivo, pero que están silenciadas dando sus voces en todos los medios de comunicación posibles y siendo best-sellers mundiales (o plagiando a otres autores).

Los referentes

Las personas trans y no binarias «tenemos» que hacer un esfuerzo consciente y activo para poder encontrar modelos que nos inspiren o en los que reflejarnos para poder decir que existimos. Pero eso no es nada fácil. Este apartado les autores dan sus propios ejemplos, pero siento que son un poco nicho, que, aunque geniales, son síntoma del problema general: No existimos en la ficción. Si, como yo, estáis más o menos metidos en entornos LGTB+ ya sabréis de varios ejemplos. Yo os puedo hablar de Siriel o Nuri de El demonio en el interior de Siriel o de su autore, también de Asra Chueco y su obra Un barco en el cielo, también de Nadeeha o Rael de La Compañía Amable, de Sense8 y Nomi y de un puñado más de ejemplos de ficción. Pero ¿sabéis qué pasa? Estos libros que menciono son de editoriales independientes, las series de plataformas de pago o de canales que no están disponibles en España sino pasas por caja. Cuando enciendo la tele siempre veo una mesa política de peña cis discutiendo «lo trans» de ese día o una serie como La que se avecina donde hay un hombre cis haciendo de mujer trans (que antes era un hombre 100% seguro de ser gay, pero esa discusión para otro día) o… No hay personas trans interpretándose ni para contar su sufrimiento (la única narrativa que saben hacer en ficción), menos aún como protagonistas. Y personas no binarias ya tal.

Uso esos ejemplos adrede porque como yo, hay muches niñes que crecerán pensando que hay algo mal en ellos, que no están bien. Parece una chorrada, pero a mis veintiocho años salto de alegría cada vez que veo un personaje no binarie que no es un maldito alien o un robot, imagino eso en un niñe cuya psique y percepción de sí misme se esté forjando.

Conclusión

Me ha gustado mucho. Es cierto que, como habéis leído, discrepo en algunos puntos, más por forma que por contenido. Es un libro muy importante en el contexto actual tanto para quiénes se están autodescubriendo como para la familia y amigos de estes. Como dije en Twitter, ojalá haberlo leído cuando hace unos años me comía la confusión y la disforia por no entenderme ni verme en ninguna parte.