Como he hecho los últimos años, vengo a hablaros de representación LGTB+ en la ficción. Aunque como ya veréis en esta recopilación, se repite una tónica habitual: poca representación trans, casi nula NB y muchas relaciones sáficas. Esta entrega, como las anteriores, solo contendrá obras donde esa representación se explícitamente canon y no aquellas que se puedan dejar ver como en Raya y el último dragón, por decir una reciente. Personalmente, prefiero dejar headcanons e interpretaciones fuera, aunque sus creadores lo intentaran a pesar de las negativas de las corporaciones.

Y es que, como ya se ha dicho mil veces, las personas LGTB+ estamos hambrientos de representación y en ocasiones juegan con nuestras ilusiones, cuando no nos vejan y ridiculizan en la ficción (y fuera de ella). Soy una persona no binaria y eso supone que la representación de personas como yo es anecdótica en el mejor de los casos e inexistentes si pretendemos representación NB de personas «con passing» como yo. Esto último es muy raro verlo y por ello me he unido al «si no van a dármela pues la escribiré yo» con un relato con dos protas NB de los que ya hablaré en el futuro. Por lo pronto, pasemos a la primera obra que está de rabiosa actualidad (sin spoilers):

Loki (2021)

Esta es la tercera serie del MCU que llega a Disney+ y que «continúa» los eventos de Avengers: Endgame que cerraba la que podríamos llamar la Saga del Infinito en el cine. Allí hay una variación en la historia de la película Vengadores (2012) y ese Loki huye, así que podemos asumir sin pillarnos los dedos que este Loki es el mismo que seguiremos a través de las películas Thor: Mundo Oscuro, Thor: Ragnarok y Avengers: Infinity War. En el capítulo 1×01 podemos ver la ficha personal de Loki y allí encontramos que es de género fluido, por lo que de entrada ya sabemos que no es una persona cis. Pero luego en el capítulo 1×03 tenemos una conversación donde se nos revela que, como todos sabíamos, Loki es bisexual. Por primera vez en el MCU tenemos representación LGTB+ en un personaje protagonista mostrada dentro de su misma obra.

Chicas buenas (2018-2021)

Esta serie de Netflix sigue a tres madres de distintos trasfondos económicos que por necesidad se plantean robar un supermercado y bueno, una cosa lleva a la otra y terminan metidas en una red de narcotráfico. Pero lo interesante viene de parte del personaje de Ben Marks, hijo de Annie Boland, porque es un niño trans y vemos en la serie su transición. Además, es interpretado por Isaiah Stannard que es un chico trans cuya salida del armario coincidió con la serie y le permitieron contar su propia historia.

Star Wars: En la oscuridad (2021)

Forma parte del Proyecto Luminus que pretende traer una nueva luz a la saga explorando varios medios (por ahora: cómic, novela, manga y novela gráfica) y que promete llenar la saga de una más que necesitada diversidad y, por ahora tiene dos entradas en esta lista. En la oscuridad no es la mejor novela de Claudia Gray, pero al menos nos trae a Leox Gyasi, un piloto carismático, mordaz y asexual (literal que aparece esa palabra dicha de su boca). La forma en que se habla de ello me pareció respetuoso.

Star Wars: The High Republic (2021)

Esta es la otra obra que os mencionaba. En este cómic que sigue los sucesos ocurridos en las tres primeras novelas de esta nueva línea, seguiremos a la Caballera Jedi Keeve Trennis en una galaxia que parece estar llenándose de peligros como los Nihil de SW: Luz de los Jedi o los Drengir de SW: En la oscuridad. Junto a ella estarán Jedi que conocemos, más o menos, como Avar Kriss o Skerr. Pero también estarán les gemeles Teret y Ceret dos Caballeres Jedi unides por un vínculo irrompible que les hace compartir mentes casi como si fueran una persona en dos cuerpos. Ambes son personajes NB que no lo son por ser una especie no-humana.

Star Wars: Squadrons (2020)

Y para cerrar este combo galáctico, tenemos el juego desarrollado por Motive Studios que trae de vuelta el sabor de los simuladores de vuelo como SW: Starfighter (2001) y de una forma muy digna. Entre sus varios modos de juegos encontramos una formidable campaña donde viviremos (más si lo jugamos en VR) un tira y afloja entre los Remanentes del Imperio y la Nueva República por el control del Proyecto Starhawk. Aquí conoceremos a Keo Venzee une pilote NB que lucha del bando de la Nueva República. Además, es un juego donde puedes combinar voces y cuerpos sin marca de género en la creación de tu personaje, un gran avance.

Élite (2018-Act)

Élite es otra de esas serie de niños pijos en colegios privados donde solo van la crema de la sociedad con tintes progresistas que suelen terminar metiendo la pata tarde o temprano. Y, no me esconderé aquí, es lo más parecido a un «placer culpable» que tengo. Sé que su guion es terrible, sus actuaciones (con excepciones) son muy planas y la mayoría de sus personajes me resultan insulsos, peeero es una serie que no me pide nada cuando la veo. Es la clase de ficción que consumir cuando no tienes ninguna otra serie o solo quieres distraerte. Aunque con reservas, y casi siempre de forma bastante regular, trata temas que no solemos ver en la ficción como el VIH planteado desde una persona que es indetectable, es decir, que no puede contagiar. Entre su larga lista de aciertos y más larga de errores narrativos, encontramos que entre los personajes protagonistas hay un espectro que va desde orientaciones homosexuales a bisexuales (aunque se nieguen a decir la condenada palabra).

Days gone (2019)

Este juego perteneciente al «género zombie» es un shooter en tercera persona centrado en la historia para un solo jugador. Aquí seguiremos la historia de Deacon St. John, un motero que dos años después de que todo «se fuese a la mierda» aún tiene la esperanza de reencontrarse con Sarah, su pareja a la que envió en un helicóptero con una puñalada muy fea. Junto a Booze, su hermano de otra madre, recorrerá Oregon haciendo trabajos para varios campamentos. Aparte de alejarse de tener un protagonista sin emociones y super hetero, poco a poco Days gone va deconstruyendo ese arquetipo. Sobre representación LGTB+, que es de lo que vengo a hablar, nos presentan a Rikki Patil, tremenda «bisaster», que nos acompañará en varias misiones y será un personaje importante y recurrente a lo largo de la historia.

Veneno (2020)

Serie creada por los «Javis» que busca contar la historia nunca contada de Cristina Ortiz «La Veneno» (adaptada de la novela ¡Digo! Ni puta ni santa. Las memorias de La Veneno de Valeria Vegas). No soy nada fan de los «Javis» ni de su ficción porque suele ser demasiado tibia y cómoda, pero me gusta que exista esta serie. Aparte de contar la historia de La Veneno, una mujer trans, pobre y trabajadora sexual que fue explotada por el mundo del espectáculo hasta que dejó de dar juego; también cuenta la historia de Valeria, otra mujer trans mucho más joven que ha crecido con La Veneno en la televisión y se nos muestra su transición. Es una serie interesante cuanto menos, a pesar de su tibieza y sus tintes «bienquedistas» en su final. Ahora bien, la vi pirata porque no pienso dar un duro a Atresmedia cuyo contenido LGTB+ está tras un muro de pago.

La Compañía Amable (2018). (Reseña)

Lo digo siempre y lo seguiré diciendo: Rocío Vega me encanta como escritora. Su vertiente en la ciencia ficción me encanta, pero su pluma en la fantasía no se queda nada atrás. Esta novela, que parece una antología por su estructura, que está cargada de representación LGTB+ de prácticamente todas las siglas, incluida la asexual y la no binaria, todo con un cariño y un mimo que ya quisieran muchas obras actuales que se jactan de inclusivas. Además, es una novela apasionante con un mundo muy rico.

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Hasta aquí mi selección. Como veis hay obras más bien mediocres como Élite y otras maravillosas como La Compañía Amable o necesarias como Veneno. Una buena representación LGTB+ en ficción necesita ser variada y no estar ligada a que solo puedan existir obras asombrosas, sino la misma morralla mediocre que le permitimos a autores cisaloheteros. Con todo, en esta lista muy pocas son las obras con representación de relaciones LGTB+ que no sean sáficas (que son las que menos incomodan al grueso del público cishetero masculino) y que, aunque están genial, me gustaría ver más relaciones que incluyan personas trans o no binarias. Nosotres también necesitamos estar tan presentes en ficción. Eso sí, representación sáfica con mirada masculina ya va empezando a oler a cerrado, primer aviso…