No hay nadie que no haya oído hablar de la Compañía Amable y sus hazañas, desde Salazim al reino de Aimar. De aventureras se convirtieron en leyendas, pero las canas no perdonan y el tiempo las ha separado.

Y aunque los achaques y las viejas heridas aún duelan, aunque apenas se vean, aunque ni siquiera hayan sobrevivido todas, siempre serán un equipo. Por eso se lanzan al ataque sin dudar un momento. Por eso acuden a la llamada sin importar el peligro. Porque son amigas.

Y por una amiga es distinto.

Una de las cosas que más le gustaban era ver desde lejos a los aventureros jóvenes. Se apiñaban en la primera mesa libre que encontraban y pedían el menú completo, una jarra de vino tras otra y chupitos de orujo y anís. Tenían prisa en gastar el oro y la plata que acababan de ganar. Sacaban naipes y dados, daban puñetazos a las mesas, se reían a carcajadas.  Dejaban los escudos y las armas apoyadas a un lado; a veces un camarero tropezaba con ellas y las derribaba. Si eran buena gente, las recogían con una sonrisa y daban una palmada en la espalda al pobre hombre. Si eran marrulleros, hinchaban el pecho, le perdonaban la vida y escupían maldiciones entre dientes.

Así comienza la primera historia, “Por una amiga”, de La Compañía Amable y que es muy representativa de lo que será el viaje por sus páginas. Comenzar con esta historia en concreto asienta de forma perfecta el mood para las historias que seguirán.

Creo que lo digo siempre que Rocío Vega aparece por mi blog (que han sido como tres veces sin contar esta), pero es una escritora que me encanta. Su vertiente en la space opera con Horizonte Rojo me encantó, así que estaba deseando hincarle el diente a la parte fantástica de su literatura.

Pero ¿qué es La Compañía Amable? A lo bruto, es una novela, pero en realidad se compone de varias historias de extensión variable (cada una acompañada de una preciosa ilustración de Cecilia G.F. cuyas consecuencias culminan en una historia que cierra la obra (o no). Como dije al principio, comienza con “Por una amiga” donde se nos presenta a Trígida la Cortadora, una mercenaria curtida, pero a la que el paso de los años y las viejas heridas de aventurera hacen mella. También se nos presenta a Dalika, una clériga y la segunda integrante de la Compañía Amable que conoceremos. Como veremos que será la tónica, Dalika acude a Trig para que le ayude a encontrar a su hijo, Damar, pero como todo en sus vidas, no va a ser fácil. Pero por una amiga es distinto.

La siguiente historia, “Solo una gota”, nos sitúa en los años dulces de la Compañía Amable, cuando eran jóvenes y vivían aventuras juntas. Aparte de conocer al resto del grupo, a saber, Ava, Nadeeha y Violante, nos sirve para profundizar en la mitología de los demonios (algo ya toca en la anterior historia) y, sobre todo, en los hechiceros, pero sobre todo en Violante y su relación con la magia, los demonios y, sobre todo, sus amigas y su relación con estas.

En “La marca del hechicero” volvemos al punto de vista de Trig en el «presente» y tan solo en el primer párrafo encontramos dos cosas que casi nunca vemos tratar en la ficción en lo tocante a las mujeres: el sexo en la madurez y el climaterio. Lo que parecía otra mañana más en la vida de la cansada Trig, se complica cuando aparece Violante al otro lado de la puerta. Apenas recuperada de las secuelas de la noche que pasó con Dalika en “Por una amiga”, se verá metida en un lío que la supera.

Con “La daga y la rosa” volveremos al pasado, pero ahora nos centraremos en Nadeeha y su relación con su familia. Estamos ante una historia de honor mancillado, de deudas de sangre y venganza. Sabiendo que la autora define su obra como «fantasía rolera-andalusí», no es de extrañar que leer esta historia que recuerde tanto a mi Linares (Jaén) natal y al barrio gitano donde me crie, no sabría decir por qué exactamente.

“Un mundo mejor” nos lleva de nuevo a la Trig madura donde vemos su reencuentro con Nadeeha, con la que parece que sí que ha mantenido un contacto más habitual. Ambas se verán envueltas en rencillas callejeras entre mafias que pretender hacerse con el control de la ciudad, agitadas, en parte por lo ocurrido en “Por una amiga”.

En “La luz de Avastrad” profundizamos en la Dalika joven y con su conexión con Avastrad, la diosa que le confiere sus poderes, pero también en su relación con su madre y el clero en sí.

Como cierre al arco argumental que ha ido construyendo los segmentos del «presente», “La herida en el cielo” comienza, de nuevo, con Trig recibiendo una visita inesperada cuya identidad no descubriremos hasta bien dentro de la historia. Después, volvemos a Dalika y comienza a desenredarse las dos líneas argumentales que seguirá esta historia: la visita a Trig y la movida tochísima que está ocurriendo en la ciudad, que podría ser fácilmente un apocalipsis. Cómo ya he dicho varias veces, “Por una amiga” es, de nuevo, el desencadenante de todo lo ocurrido en el resto de las historias y esta no sería menos.

Por último, la novela cierra con “La primera cana”, una historia que huele a despedida, ya que, en el pasado, Ava decide abandonar la Compañía Amable para perseguir un nuevo amor. Aquí vemos cómo cada una de las integrantes procesa esta partida durante el que será su última aventura juntas… o algo así.

Sé que no digo mucho de cada historia, pero el ir descubriendo poco a poco qué nos quiere contar y cómo lo hace, es parte del viaje; de la misma manera que lo es ver cómo cuando llegas a “La herida en el cielo” todas las piezas encajan en un puzle precioso. Rocío Vega ha creado un mundo vibrante lleno de detalles y con un worldbuilding sencillo, pero con mayor profundidad de la que parece en un primer vistazo.

Sus personajes, tanto la propia Compañía, como los secundarios como Tahir o Rael, están dotado de mucha presencia para lo poco que aparecen. La forma en que se relacionan las protagonistas entre ellas, siendo muy distintas entre sí, es muy natural. Es un acierto que Rocío no haya caído en el habitual «castellano medievaloide» que he visto más de una vez en fantasía medieval. Adoro que ellas hablen como habla la gente de nuestra época (por así decirlo), algo que agradecí de Mujercitas (2019). Y es que es esta naturalidad y familiaridad es lo que hace que su mundo sea tan «real», tan tangible.

Y oh boy la representación LGTBI+ que tenemos en La Compañía Amable toca prácticamente todo, por mal que suena la expresión. Empezando por la propia Compañía, tenemos a Nadeeha y a Violante que se leen como lesbianas, siendo, además la primera trans y la segunda asexual (o eso me pareció entender). Por su parte, Dalika es bisexual y, para mí, Ava también, pero esto ya es más mi headcanon. Y, bueno, Trígida es la única decididamente hetero del grupo. Pero esto ya no se limita a ellas, sino que tenemos personajes como Andrada de Puerto Espino o Leila que bien podrían leer como lesbianas.

Pero a mí, es Rael quien me toca el kokoro porque es una persona no binaria como yo. Aplaudo la forma en que Rocío Vega le introduce, siendo siempre mencionade con el neutro «elle» desde el minuto cero. Para lo poco que aparece Rael, me ha dejado una gran impresión y ojalá ver más de elle en el futuro.

La Compañía Amable es una obra de fantasía española la mar de bonica que creo que hará las delicias de cualquier amante del género, y ya si te gustan los juegos de rol… Es, de nuevo, otra muestra más de que se puede hacer fantasía medieval distinta a la «hegemónica» sin machismo ni LGTBIfobia, y sin beber siempre del setting tradicional de fantasía de inspiración anglosajona, sino bebiendo de nuestra cultura andalusí, por ejemplo.