Star Wars: La Resistencia sería la serie de turno de la saga tras la finalización de su antecesora Star Wars: Rebels, pero esta vez ubicada en los eventos de los episodios de la nueva trilogía. Por esta razón ya nacía herida de muerte y condenada a ser una cáscara vacía de contenido.

La primera temporada nos sitúa apenas unas semanas antes de El despertar de la Fuerza con Poe Dameron encargándole a Kazuda Xiono una tarea de espionaje en El Coloso, una estación que parece tener lazos con la Primera Orden. Kazuda es probablemente el personaje más torpe de toda la saga sólo comparable a Jar Jar Binks. Es un joven miedoso, inseguro, descuidado, pero que improvisa rápido cuando se ve bajo presión, siendo esa su mejor baza.

Aparte de Dameron y Kazuda, la tripulación de la estación es probablemente el alma de la serie y, sobre todo, Tam Ryvora que es durante toda la serie el contrapunto de Kazuda en prácticamente todo: es valiente, decidida, cuidadosa y muy inteligente en prácticamente cualquier contexto. Esto queda patente durante los arcos argumentales de ambos durante la segunda temporada.

La primera temporada es poco más que una introducción a la Primera Orden y cómo esta operaba en la galaxia a espaldas de la Nueva República a fin de afianzar posiciones y ganar poder antes de la inauguración de la estación Starkiller. También nos presenta a prácticamente todos los personajes que nos acompañarán durante la segunda temporada y termina de forma muy similar a la segunda temporada de Star Wars: Rebels: saliendo de su planeta.

La segunda temporada alcanza a los eventos de Los últimos Jedi, más concretamente las consecuencias del inicio de la película, pero sus lazos con la trilogía son meramente anecdóticos y muchísimo menos importantes que en Rebels. Aquí nos vemos a encontrarnos Jedi ni Sith, tampoco aparecen personajes de la trilogía como Rey o Finn, apenas sí vemos un minuto de cameo de Kylo Ren. Aunque Phasma aparece en primera temporada, su presencia es irrelevante en la serie más allá de decirnos que esto pertenece a esa trilogía.

Para cuando termina la serie, El ascenso de Skywalker ya estaba en cines por lo que obsoleta la serie enseguida ya que con la saga cerrada y sin una historia clara que contar Star Wars: La Resistencia deja de ser importante y su visionado no aporta prácticamente nada más que una serie entretenida. Las acciones de los personajes no tienen ningún impacto fuera de la serie misma, a diferencia de lo que ocurría en Rebels donde naves que la tripulación del Fantasma rescataba terminaban apareciendo en Rogue One o siendo algunas de las que vemos en la trilogía original. Es decir, sentías que su visionado tenía valor dentro de una historia mayor. Pero La Resistencia también peca de no ser capaz de contar nada, es decir, prácticamente el argumento de las dos temporadas se resume en que la Primera Orden es mala malísima y en un grupo de gente que da bandazos por la galaxia huyendo de estos. Es como si hubieran pretendido repetir la estructura de Rebels pero sin saber muy bien qué querían contar.

Al mismo tiempo que su segunda temporada se estrenó Star Wars: The Mandalorian que aunque sucede un tiempo después de la trilogía original, cuenta su propia historia al tiempo que, de fondo, nos indica lo ocurrido en Mandalore tras los eventos de la cuarta temporada de Rebels, el estado de los remanentes del Imperio (poco más que caudillos en sistemas marginales) y la Nueva República tras el Concordato Galáctico que puso fin a la Guerra Civil Galáctica, y nos da claves de cómo se organizaba el credo mandaloriano.

Star Wars: La Resistencia es una serie que nació para morir en la intranscendencia. No tiene una historia que contar y nada de lo ocurrido importa cuando miramos a gran escala. Se ha perdido una oportunidad de contar cómo la Rebelión consigue tanto apoyo en El ascenso de Skywalker cuando en Los últimos Jedi nadie acudió en su ayuda. Pero también peca de lo mismo la campaña de Star Wars: Battlefront 2 pues tampoco aporta nada realmente al conjunto de la Saga Skywalker ni tiene un valor narrativo que resulte interesante en manera alguna.

Es una serie muy entretenida, divertida y muy bien animada pero que es, quizá, otra víctima de una trilogía irregular que tampoco sabe qué quiere contar donde cada episodio parece su propio stand-alone film en lugar de parte de una historia mayor.