Vernestra Rwoh ha sido nombrada Caballera Jedi a los dieciséis años, pero su primera misión real se parece demasiado a hacer de niñera. Le han encargado supervisar a la prometedora inventora de doce años Avon Starros en un lujoso crucero rumbo a la nueva estación espacial llamada Baliza Luz Estelar.

Pero al poco de comenzar su viaje, unas bombas explotan dentro de la nave. Después de escapar por los pelos de ser absorbido por el vacío del espacio, Vernestra; Avon; J-6, el droide de Avon; un Padawan Jedi; y el hijo de un embajador huyen en una lanzadera, pero no hay comunicaciones y las provisiones escasean. Deciden aterrizar en una luna cercana, que ofrece refugio, pero poco más. Desconocido por ellos, el peligro acecha en la jungla…

Klinith Da aterrizó el carguero robado con cuidado en un extremo de puerto mientras su compañero, Gwishi, buscaba el albarán de la nave en los compartimentos cercanos. Robar cosas a los débiles era una gran forma de vivir, pero de vez en cuando traía su buena parte de problemas, como cuando oficiales atontados les hacían la vida imposible. Normalmente esa clase de cosas no le preocupaban a Klinith (como una mujer Humana en una galaxia llena de especies más fuertes, sabía valerse por sí misma), pero debían mantener un perfil bajo, y eso suponía que disparar a la gente quedaba fuera de toda discusión.

Siguiendo la tradición del canon, Una prueba de valor pertenece a la línea que apela a les lectores en la franja de edad juvenil, mientras que Luz de los Jedi pertenece a la adulta y En la oscuridad la young-adult. Estas diferencias en el público objetivo se traducen en un cambio en el registro, las edades de los personajes y su temática. No suelo hacerle mucho caso a esta parte del canon, pero lo cierto es que la Alta República me tiene muy interesado en lo que plantea y estoy siguiendo todos sus productos a mi ritmo.

Hecha esta introducción entremos en materia. Una prueba de valor de Justina Ireland sucede durante los eventos de Luz de los Jedi de Cavan Scott, así que los protagonistas conocen el Gran Desastre y la amenaza de los Nihil. Lo que parecía una misión rutinaria y aburrida para la Caballera Jedi Vernestra Rwoh, enseguida se convierte en una lucha por la supervivencia cuando su nave explota y parte de la tripulación muere. Así que el grueso de la novela consiste en ella, Avon Starros, el Padawan Imri Cantaros, J-6 y Honesty Weft buscando cómo sobrevivir varados en el espacio.

No es un crucero de placer

La historia se desarrolla con el peculiar grupo atrapado en la luna Wevo donde deberán no solo aprender a sobrevivir, sino también lidiar con sus propias emociones. Mientras que Vernestra y Avon parecen mantener la calma, Imri y Honesty están pasando un duelo por la muerte de su padre y su maestro, respectivamente. Este hecho, y la presencia de los Nihil, harán que el joven Padawan vaya acercándose poco a poco hacia el Lado Oscuro.

Aquí veremos el primer acercamiento al Lado Oscuro de un Jedi en la Alta República. Su tratamiento diferente a como lo hará la Orden Jedi en el futuro. Mientras que Maestros como Yoda o Windu parecen desatender a Jedi que pasan un duelo, aquí se alienta a acompañarlos en él y a no cerrarse a sus emociones, sino a gestionarlas de forma que no interfieran con la labor del Jedi.

Y Wevo no será un lugar agradable por la noche porque si no encuentras refugio rápido, su lluvia ácida terminará por hacértelo pasar muy mal.

Cada personaje es un mundo

Justina Ireland hace un trabajo tremendo de caracterización en cada uno de los personajes, aunque como pasa a veces en las historias corales hay personajes que resaltan por encima de los demás. En Una prueba de valor ocurre eso mismo con Vernestra Rwoh y Avon Starros debido a que sus personalidades son opuestas, mientras que Imri Cantaros y sobre todo Honesty Weft, resultan muchísimo menos interesantes. Luego tenemos a J-6 que juega en otra liga pues «queda al margen» en muchas de las interacciones, va a su rollo.

Vernestra es una joven Jedi que sigue el código a rajatabla (aunque hay una cosa muy concreta sobre su espada láser que se sale de esto), adora la calma y detesta el alboroto. En el lado opuesto tenemos a Avan Starros, hija de una senadora que es un auténtico terremoto y se pasa toda la novela intentando que alguno de los dos Jedi le deje trastear con su espada y sus cristales kyber, sin éxito.

La parte interesante de Honesty es la forma en que su sociedad le ha «programado» en su relación con los demás y el entorno, poco más. Imri, por su parte, es un Padawan algo frustrado porque quiere crecer más rápido de lo que le toca y que posee un sable láser disfuncional. Aunque estas caracterizaciones parecen muy sencillas, Justina Ireland encuentra la forma de desarrollarlas de manera que resultan interesantes.

Pero no todo serían luces. Esta novela tiene un par de villanos que son dos Nihil de Kassan, pero a la hora de la verdad no son más que una excusa para el conflicto en lugar de personajes en sí mismos. Su aparición es anecdótica totalmente.

Sencilla pero sabrosa

Ante todo, hay que tener siempre presente cuál es su público objetivo. Este hecho limita y focaliza tanto el tono como lo que puede ocurrir o esperarse. Luz de los Jedi es adulta y se permita tratar de forma más profunda la guerra, la muerte, etc. Una prueba de valor busca acercar este universo a los más jóvenes ofreciéndole un acercamiento a la Fuerza, los Jedi y la República sin aburrirles con grandilocuentes diatribas sobre tratados, religión y guerra. Así todo, es muy disfrutable para cualquier lector que sea fan de la saga. Si uno no lo es, tampoco es que sea una obra importante en el devenir del canon de la Alta República. Sí sirve para presentarnos a unos protagonistas que no sólo veremos en el cómic The High Republic y en futuras obras de la saga, pero es eso, una presentación de ellos.

Con todo, es una novela redonda que cumple con éxito contar la historia que desea contar.