Desde hace dos años llevo haciendo este tipo de entradas con el fin de recoger las obras que voy viendo en las que hay representación LGTB+ que esté bien hecha. En estos dos años (sin contar el actual) lo que más han aparecido por estas entradas son las relaciones sáficas mientras que entre dos hombres resultan anecdóticas, con excepciones como pueda ser Sense8 o She-ra, pero aun cuando las hay en no pocas ocasiones estas terminan siendo un guiño, algo que está en el fondo y rara vez son la relación protagonista. Y si hablamos de representación de personas trans y no binarias… ya tal.

¿Podemos considerar representación trans el personaje de Belén Cuesta (una mujer cis) en la última temporada de La casa de papel? Aunque el personaje está bastante bien llevado para lo que solemos ver en series mainstream que ninguna intención tienen de hacer buena representación, sino que poco más tratan de decir «eh, soy aliada». Pero ese «bastante bien» no es suficiente cuando esos pocos papeles de personajes trans son entregados a personas cis que no tienen esa dificultad para encontrar trabajo.

Si hablamos de personas no binarias en ficción… Lo más mainstream que hemos visto es el personaje de Double Trouble (Dupla) en She-ra, pero al verle me molestó que, en cierta manera, perpetúa cierta narrativa de que somos aliens, embaucadores o que «nos disfrazamos» de A o B. En nada que conoces varias personas no binarias, ves que cada une de nosotres somos diferentes y no hay una única forma de serlo, por así decirlo.

Hecha la introducción, os recuerdo que puede haber spoilers de la trama de algunas de estas series, no siendo considerado tal la revelación de la orientación sexual o la identidad de género de los personajes mencionados, pero avisaré si los hay:

The Outer Worlds (2019)

Creo recordar que hay algún personaje del que de pasada es mencionada su sexualidad, pero es en Parvati Holcomb, donde realmente brilla. Ella es asexual y ella es una persona muy cariñosa, jovial e inteligente. Cuando habla de su orientación sexual menciona que el sexo es algo que le repele y que la gente dice que ella es fría por ello, pero cuando la conoces ves que es cariñosa, de esas personas que gustan de abrazar y tal. Parte de su trama gira en torno a buscarse una vida fuera de su planeta natal, ampliar sus horizontes y, en esto, conoce a su ídola y comienza una relación con ella. A través de las conversaciones con Parvati, te va contando que ha hablado con su pareja el tema del sexo y que es algo que no estará por encima de lo que se quieren.

Anne with an “E” (2017-2019)

Basada en la novela Anne, la de Tejas Verdes (1908) de Lucy Maud Montgomery y estrenada en la cadena canadiense CBC y en Netflix a nivel mundial. Anne with an “E” sigue la vida de Anne, una joven huérfana en la Isla del Príncipe Eduardo en Canadá, donde será adoptada por dos hermanos ya bien mayores que viven en una granja y todas las aventuras (y desventuras) que vivirá allí.

Pero la representación de la que hablamos hoy no recae en ella, sino en el personaje de Josephine Barry, una mujer adinerada que ya anciana vive al margen de lo que la norma social espera de ella a esa edad. Desde el principio se nos cuenta que está de luto por la muerte de su amiga Gertrude a la que admiraba y con la que vivía. No es hasta la segunda temporada donde realmente vamos descubriendo la verdadera naturaleza de la relación de ellas dos. Todo es tratado fuera del prisma explícitamente homófobo, pero teniendo presente cómo la sociedad veía a Josephine, siendo una mujer anciana sin hijos y que nunca se ha casado. Puntos extra a las fiestas en honor de Gertrude llenas de muy poca gente hetero, es decir, fiesta LGTB-friendly.

The last of us, parte II (2020)

Uno de los grandes hits de este año y que todavía siento que estoy procesando. Ha habido mucha polémica en torno al juego por parte de los homófobos de siempre. También había leído que la representación trans era horrible y que trataban a Ellie con insultos por ser lesbiana abiertamente y… el contexto siempre es importante. Pero vayamos por partes.

Aquí vemos la historia desde el punto de vista de Ellie y comenzamos después de la fiesta a la que pertenece la cinemática que presentaron en el E3 hace un tiempo y que levantó ampollas en los homófobos misóginos. Se nos dice que tras el beso de Ellie y Dina, un tal Seth (un señor bien entrado en los 50 años) la insultó. Sólo fue él y fue abroncado por la líder la comunidad y forzado a pedir disculpas a Ellie. Nadie más ve mal aquel beso, ni siquiera el ex de Dina que estaba presente. Por eso el contexto importa. A lo largo del juego vemos la relación entre Ellie y Dina afianzarse y, por favor, buscaros a alguien que os mire como Dina mira a nuestra protagonista. También se nos menciona que Ellie tuvo más ex, una de ellas llamada Cat que fue la que le hizo el tatuaje.

Dina, por su parte, es bisexual y en ningún momento Ellie ve eso como una amenaza (porque no lo es).

En el otro lado, tenemos al personaje de Lev, un chico trans cuya historia no es contada por él, sino por su hermana. Esta es la peor parte de ello. Por lo demás, Lev está interpretado por Ian Alexander (The OA), un actor trans y el necrónimo de Lev sólo es pronunciado por un culto fanático religioso que aboga por «lo natural como el nuevo orden». Si no fuera por lo primero…

El demonio en el interior de Siriel (2019) (Reseña)

En esta novela de Guille Jiménez publicada por Dorna nos encontramos un fuerte discurso sobre las personas no binarias, y no es para menos porque tanto autore como protagonista lo son. Siriel es una persona NB andrógina y esto, aunque parece un dato irrelevante a priori, es importante en el momento en que entra en conflicto con el personaje de Nuriel que, como yo, tiene el mal llamado cispassing, es decir, que a primera vista es percibide como persona cis, con lo que en muchos espacios su identidad es negada. Esa «dualidad» en nuestra percepción por la sociedad en general, es tratada en una conversación entre ambos personajes sobre la experiencia de cada une con respecto al mundo en el que ambes viven.

También se trata la NBfobia en la familia, amigos y conocidos y a nivel social en general.

Modern Family (2009-2020)

Centrada en la familia Pritchett, una familia acomodada de Los Ángeles, en esta comedia seguimos durante sus once temporadas a una gente de lo más variopinta en historias que a veces rozan lo absurdo. Tiene un humor en general bastante normalillo sin caer apenas en narrativas misóginas o racistas, no así la últimas dos temporadas que telita.

Aquí la representación recae en Cameron Tucker y Mitchel Pritchett, siendo el primero de una familia granjera y el segundo de familia acomodada. A diferencia de series como Sense8, ninguno de los dos, ni los amigos gais de estos, tienen cuerpos normativos y musculados como a veces la ficción nos dice que «deben ser». Es cierto que, en favor de la comedia, todos los personajes son arquetípicos y ellos dos no son la excepción, pero tampoco son un chiste ni un «jaja mira los gais». Punto extra que ambos hayan adoptado a su hija, Lily, en lugar de que hayan usado vientres de alquiler.

Embrujadas (2018-Actualidad)

En este reboot para The CW, optaron por conservar los elementos clave y reconocibles de la serie original de los dosmiles, pero adaptando sus narrativas y reparto a los tiempos actuales. Así, aquí las hermanas son feministas, no todo el reparto es blanco o hetero. Y ahí es donde quiero llegar. La mediana de las hermanas, Mel, es lesbiana y está en una relación con Niko, una agente de policía. A diferencia de lo que ocurre en otras series, aquí el hecho de que ella sea lesbiana no es su narrativa, de hecho, no lo es más que sus hermanas sean hetero, es decir, es sólo parte de su personaje.

Pero el desenlace de este aspecto de la serie, al menos en su primera temporada, me hizo torcer bastante el gesto.

Scott Pilgrim contra el mundo (2010)

Basada (parcialmente), adapta la novela gráfica homónima. La película es de mis favoritas a nivel visual. El protagonista, Scott, conoce a Ramona Flowers, pero salir con ella supone que los siete malvados ex de ella van a ir a por él uno tras otro. Entre los malvados ex de Ramona, encontramos a Roxie, la «fase bi curiosa» según Ramona, pero que en el cómic sí queda más claro que no era una fase, porque la bisexualidad no es una fase. Por otro lado, tenemos a Wallace, el compañero de piso gay de Scott y el mejor personaje de toda la película que roba cada escena en la que aparece.

Aves de presa (o la fantabulosa emancipación de Harley Quinn) (2020) (Reseña)

Siendo en cierta manera una psudo-secuela de El escuadrón suicida (2016) y ambientada en un DCU ya en sus últimas, Aves de presa supuso una maravillosa sorpresa entre el tono y la calidad a la que DC nos tenía acostumbrados en los últimos años. En la misma introducción Harley nos habla de sus ex y de que su vida amorosa no era parar tirar cohetes antes del Joker, pero este repaso canoniza en el cine que ella es bisexual. También tenemos a la Agente Montoya que es lesbiana y cierto subtexto quizá sobre Cazadora.

Esta ha sido mi selección para esta ocasión, pero hacer estas entradas me gustan tanto que creo que las voy a hacer con cierta periocidad porque esta vez me he dejado varias en el tintero. Hay otras que se han quedado fuera porque o bien la «representación» es ofensiva o bien es tan anecdótica que parece más fruto del tokenismo que de una voluntad real por hacer algo por representarnos.