Hace relativamente poco volvió a saltar el tema de la representación de la mujer en el género fantástico gracias a una entrada de TodasGamer en la que Geniusonceayear nos hablaba de cómo las mujeres eran tratadas como trozos de carne, sexualizadas y denigradas para contar una historia (y con otras intenciones detrás). Y es que esta es una tónica demasiado habitual cuando hablamos del género fantástico independientemente de su plataforma.
Siempre estamos ante un medievo distorsionado del que se han eliminado la mayoría de aspectos que hacen que aquella época estuviera siempre bajo la negra y espesa sombra de la muerte. Eliminar  esa clase de aspectos (muchos son comprensibles) le concede al escritor una flexibilidad narrativa que de otra manera no tendría. A pesar de ello, siempre hay un elemento que, por razones X, siempre perdura aferrado al imaginario del escritor y este se niega a dejarlo atrás: el maltrato sistemático a las mujeres. Se tiene la idea errónea de que este trato hacia la mitad de la población mundial es alguna clase de aspecto clave que nos permite reconocer qué es y qué no es realista y/o medieval, los dragones y la magia ya tal.
Hoy quiero recalcar esos aspectos que tanto daño hacen a la representación de la mujer en la fantasía, algo que no sólo se queda en las páginas de un libro. Pero antes quiero dejaros esta larga e interesante entrada de Delfina como respuesta al manido «es que el medievo».
Sin futuro:
Es muy habitual encontrarnos a mujeres en la fantasía a las que se las encorseta en una vida que no es la suya. Bajo la manta de «es que el medievo», se priva a la mujer de la posibilidad de elegir su futuro, mientras que los hombres pueden escoger ser lo que quieran ser (dentro de lo que su posición social les permita). Un campesino puede convertirse en soldado en dos días sin que nadie lo cuestione. Una mujer, en cambio, debe enfrentarse a toda la sociedad para conseguirlo. 
Armas de mujer:
‘Denna’ por O Sem- Sangue
Por lo expresado antes, es habitual verlas encasilladas en roles específicos y que su progresión se estanque ahí. Un tipo de personaje que es habitual es aquel que usa «sus armas de mujer» para sobrevivir en un mundo de hombres. El escritor la ha obligado a jugar un papel de seductora a fin de conseguir aquello que quiere o necesita.
Un ejemplo es Denna en Crónica del asesino de reyes de Patrick Rothfuss. Sobrevive pasando de hombre en hombre y vendiendo después todos los regalos caros que estos le hacen. El autor la ha encasillado en una vida sin expectativas de mejora. Aunque es una mujer aguda e inteligente, nada de eso se aprovecha realmente  por culpa del molde en el que ha sido metida.
La «algo» sexy:
Esta tendencia se ve más cuanto más nos movemos hacia oriente, donde esta clase de personaje femenino está a la orden del día. Suele ser una mentora de alguno de los personajes principales como es el caso de Barbara en Hai to gensou no grimgar donde ella es la maestra del gremio de ladrones y enseña a Haruhiro el oficio. Viste como podéis ver y se «justifica» en que así distrae a sus víctimas y… en fin.
Hacerle esto a una mujer en cualquier obra es ponerla por debajo de los hombres a los que no se les sexualiza ni se trata de esa manera. Por debajo de compañeros de oficio que pueden vestir armaduras completas y funcionales que priman la protección y la evasión de la muerte a la «follabilidad».
Un pasado de abusos:
Como nos cuentan en este artículo de Leigh Alexander para Gamasutra (inglés), es habitual que las motivaciones de los personajes masculinos giren en torno al asesinato/muerte/secuestro de algún personaje femenino relacionado con él. Puede ser una hija, una pareja…
Los personajes femeninos, por otra parte, tienden a sufrir abusos de carácter sexual que de alguna manera las hacen ser quienes son. Las hace aprender a defenderse, a desconfiar, a «espabilar».
Traigo dos ejemplos para esto. El primer ejemplo es una de las cosas que se me atragantaron de La elegida de la Muerte de Virginia Pérez de la Puente. Su protagonista, Issi, fue violada cuando era una cría y ese hecho es parte de la causa de que ella abandonara el hogar y se hiciera mercenaria.
Por otro lado, tenemos a la Sansa Stark de la serie de HBO Juego de tronos donde es violada y esto la hace meterse de lleno en ese juego que todos llevan jugando desde la primera temporada. Mientras que en las novelas su evolución no es fruto del abuso, sino de que el mundo que conocía se está desmoronando ante ella y no quiere acabar enterrada bajo los escombros, en la serie, los guionistas no encontraron otra forma de «avanzar» su evolución que a través de la violación, un acto horrible que está muy presente en la mente de muchas (si no todas) las mujeres en nuestro mundo y que la ficción se empeña en perpetuar sin reprocharlo.
Como dice Delfina, la fantasía moderna vive de la concepción tolkiana del medievo en la que las mujeres no tenían ninguna relevancia en la sociedad y tenían vetadas las armas. Estaban reducidas al cuidado del hogar y de los hijos. Punto. La historia, por otro lado, nos muestra ejemplos muy distintos dentro del marco patriarcal que envolvía la Edad Media: 
Sociedad vikinga:
Como nos cuenta Laia en su blog, las mujeres en la sociedad vikinga eran importantes pues, entre otros temas, ellas eran las encargadas de perpetuar el legado vikingo y «formar» a los futuros vikingos y vikingas. Entre sus tareas se encontraba la preparación de la comida, sí, pero tampoco se les impedía pescar o recolectar frutos o hierbas, ya que ellas eran las encargadas de las habilidades medicinales.
La mujer en la sociedad vikinga no era considerada un objeto de placer, sino que eran respetadas por los hombres como iguales. Esto es así, que la violación de una mujer libre se castigaba con la pena de muerte. Además, las mujeres podían divorciarse de sus maridos si el matrimonio no les era satisfactorio. Cuando este se producía, ella recuperaba la dote que se ofreció en el momento del enlace y, si la culpa del divorcio era del hombre, también podía reclamar la dote de este, dejándole con una mano delante y otra detrás.
Por otro lado, tenemos la skjaldmö o escuderas, que eran mujeres guerreras. Solían acompañar a los hombres en los saqueos como apoyo en labores de sanación o abastecimiento, aunque también había mujeres que empuñaban armas en batalla, pero eran las menos.
Japón feudal:
Sí, sé que no es técnicamente medievo, pero Japón estuvo paralizado en el tiempo durante siglos debido a su aislamiento. Por otro lado, medimos paso de la Edad Media a la Moderna en base a la historia occidental, sin contar con Oriente.
El bushido es el código ético del samurái. Si me seguís en Twitter puede que hayáis visto que adquirí Bushido: el espíritu de Japón de Nitobe Inazo, un libro de carácter histórico que, aunque tiene sus contradicciones y su polémica, trata el tema de la relación entre la mujer y el bushido.
A las mujeres también se las enseñaba este camino, pero no usaban katanas como los hombres, sino la naginata (en la imagen). Esta es un arma de asta que permite a la guerrera compensar la diferencia de fuerza física al mantenerlos a distancia. Además, las onna bugeisha, usaban el arco, ya que les concedía una gran ventaja contra cualquier enemigo que las superase en fuerza física. En tiempos de guerra ellas eran las encargadas de defender el hogar de los potenciales asaltantes.
Hay notables mujeres como la onna bugeisha Nakano Takeko que luchó y murió en la Guerra Boshin o Tomoe Gozen que asesinó al samurái Uchida Ieyoshi y tomó Kioto tras la Batalla de Kurikawa durante las Guerras Gempei.
No puedo irme sin mencionar a Chiyome Mochizuki, una kunoichi que fue entrenada como espía y asesina por el damyo Takeda Shingen con el fin de poseer una ventaja táctica sobre sus enemigos. Lady Chiyome resultó ser sobresaliente en sus tareas.
¿A dónde quiero llegar con esto? La fantasía moderna parte de ideas prestadas de lo que era el medievo y el escritor, al igual que ha eliminado aspectos de este, también ha dejado otros. Usar el manido «es que el medievo era así» cuando hablamos de un mundo con dragones, zombies, elfos y magia, es de ser muy corto de miras. ¿Debería eliminarse el patriarcado de la fantasía? Pues depende. Hay muchos aspectos en el trato de la mujer en este género que deberían de desaparecer ya como la violación o sexualización, pero otros como el no poder acceder a según qué cargos, es diferente. Me explico. Hay dos formas de tratar el machismo: perpetuándolo o condenándolo.
En este caso, pondré el ejemplo de Canción de hielo y fuego  (libros, sudo muy fuerte de la serie de HBO) de George R. R. Martin. En su saga las mujeres pueden ser reinas sin un rey, mujeres sabias como Olenna Tyrell que lleva jugando al juego de tronos desde mucho antes de que los protagonistas de las novelas hubieran nacido. También tenemos a Sansa que comienza como la dama de alta alcurnia que sueña con casarse con un príncipe y vivir felices en un castillo de ensueño, pero que se encuentra con el mazazo de la realidad y comienza a comprender cómo funciona el mundo de verdad y a jugar.
El contexto es «medieval», pero tiene el mensaje de que las mujeres no son objetos o débiles, sino que son astutas, valientes o fuertes como Brienne, Aunque patriarcal, en Poniente nadie duda de que Daenerys pueda reinar por ser mujer, si acaso por ser una gobernadora incompetente. Nadie cuestiona que Brienne sepa luchar por ser mujer, sí hay sorpresa porque las mujeres de ese mundo no luchan, nada más.

Aunque lo ideal sería crear sociedades medievales sin patriarcado, o con uno ya superado, podemos seguir en el marco sin ser machistas, misóginos o sexistas. El machismo SIEMPRE hay que condenarlo o NUNCA podremos avanzar. Escritores y escritoras de fantasía, innovad, atreveos a marcar la diferencia y cread un mundo en el que la mujer sea un activo más, y no un elemento del decorado.