Creo que no es ningún secreto que la representación de la mujer en la ficción (y no sólo en esta) se mueve entre ser escasa y ser horrible. Mientras que la representación de los personajes masculinos abarca un enorme abanico de roles, personalidades y físicos, los personajes femeninos suelen estar encasillados en un abanico mucho menos amplio. Cuesta encontrar mujeres que contradigan el canon de belleza actual y las que lo hacen, suelen jugar el papel de criaturas malvadas en la línea de los cuentos. Pero desde luego encontrar una mujer de estas características como protagonista o con un rol relevante en una obra es bastante difícil.

En las novelas, salvo que se especifique, cualquier personaje es atractivo o no y suele ajustarse a los gustos del lector. Eso sí, cuando se especifica que una mujer no es atractiva suele ser o bien jugando al patito feo o porque es una mujer anciana «que ha vivido tiempos mejores» y que no pocas veces se nos dices que tuvo que ser bella de joven pero los años hicieron estragos y bla bla bla.

Y luego está Brienne de Tarth de Canción de hielo y fuego y que aparte de ser un personaje importante en las novelas y tener su propia trama, parece que será importante en el devenir de los sucesos futuros, algo que dudo que la serie vaya a tratar por la falta de cierto personaje que no diré que sea Lady Corazón de Piedra (pero lo es). La cuestión es que el físico de Brienne es la representación de la rotura con lo que venimos viendo en las mujeres guerreras. Tenemos a una mujer altísima, de espaldas anchas, con una nariz que ha sido rota en varias ocasiones, el cabello del color de la paja sucia y fea, muy fea, «con cara y dientes de caballo» como se llega a decir. Una pena que en la serie decidieran tomar otro rumbo y escoger a Gwendoline Christie para el papel que, aunque hace una gran Brienne, es mucho más agradecida físicamente que su personaje, pero el mundo audiovisual es lo que tiene.
Creo que ya se ve venir el tema que vamos a tratar hoy. Así que metámonos en faena:

La contrapartida femenina:

Partiendo del hecho de que lo masculino es lo neutro y lo «por defecto», no es nada raro encontrar personajes femeninos que son clónicos con respecto a un personaje masculino ya existente. Esto es muy habitual en el mundo de los videojuegos y en el mundo de los cómics de superhéroes. En los primeros tenemos ejemplos como la señora Pacman que, nombre aparte, parte del modelo base de Pacman al que se le ha añadido maquillaje, un lazo y un lunar, mientras que Pacman es sólo una pelota amarilla.
Mismo caso encontramos en los cómics con personajes como Supergirl o Batgirl (por nombrar sólo los más claros). Si bien se puede argüir que Batgirl se llama así por estar bajo el ala protectora de Batman, ¿no podría haber sido Robin un Batboy? Antes de que alguien me salte, sé el origen de Dick Grayson, pero no viene al tema.

¿Por qué os cuento esto? Para deciros lo que busco. Ayer por la mañana pregunté por Twitter esto:

Obtuve algunas respuestas interesantes, pero los casos más comunes que salieron fueron contrapartes de personajes femeninos ya existentes como lo es Wanda Wilson (Miss Deadpool). Wanda sufre la misma desfiguración que Deadpool, pero el problema es que mientras que él es un personaje entero, ella sólo es un personaje derivado en términos de estética. Es como si  le faltase algo.

Miss Deadpool.

En ficción es habitual encontrar que todo el elenco protagonista (cuando ellas protagonizan) son mujeres bellas, independientemente de la profesión a la que se dediquen. No estoy diciendo que no puedan serlo, sólo que es bastante irreal y «machi-fantasioso» que todas lo sean.
Por eso no tengo en cuenta a personajes como Wanda Wilson o Bizarro-girl, pues son contrapartes y sufren dicha desfiguración o fealdad por el personaje del que derivan, no por ellas mismas.

Hombres gordos y feos y mujeres bellas y modélicas:

¿Seríais capaces de enumerarme diez personajes femeninos que no sean delgadas y esto no sea motivo de chiste y sea algo normalizado? De esos, ¿cuántos son papeles importantes?
En mi experiencia, puedo nombrar un buen número de personajes masculinos que cumplan esas especificaciones, pero mujeres… Me viene a la cabeza Amanda Waller. La original, no la de ahora, que ya llegaré a ello.

Amanda Waller.

Y esto también se aplica a la literatura. Aunque es cierto que una parte de la culpa la tenemos nosotros, ya que inconscientemente ponemos por neutro (en una mujer) este mantra: mujer-blanca-heterosexual-delgada, eso no quita que no sea fácil encontrar personajes que encajen en físicos en los que un personaje masculino goza. Aunque nos auto-condicionamos, tampoco ayuda el hecho de que si un hombre es gordo o rechoncho se nos diga, pero de las mujeres sólo se nos mencione en el caso de que esté embarazada o sea un caso muy concreto.
En el mundo hay un poco de todo y así debería de figurar en la ficción. Lo que nos lleva a lo siguiente:

La sexualización:

El sexo vende. Es un hecho y teniendo en cuenta que el público objetivo o bien es general o bien masculino, esto se lleva al extremo. Y de esto Juego de tronos de HBO sabe bastante, pues lleva usándolo desde sus inicios. Que sí, que las novelas tienen dragones y tetas, pero ni de lejos es lo que encontramos aquí. Un ejemplo es Melisandre, que ha salido casi más veces desnuda que vestida y de forma totalmente gratuita.
Y hablando de HBO, los lectores de los libros recordarán a Maggy la Rana y su descripción tan similar a la de una bruja de cuento. ¿Qué nos encontramos en la serie de televisión?:

Maggy la Rana: Libro vs serie.

Ahora Maggy la Rana resulta que ha rejuvenecido varios años y desde luego ha pasado por un tratamiento de belleza completo. ¿Tendrán clínicas en Lannisport?
En los cómics lo vimos que la antes mencionada Amanda Waller ha cambiado radicalmente de aspecto y rejuvenecido varios años. Es cierto que según ha ido pasando por distintos dibujantes hemos podido ver Amandas algo más delgadas y jóvenes, pero sin perder nunca esa corpulencia tan suya. Pero en el #1 de Suicide Squad nos encontramos con esta versión para nada sexualizada.

La nueva Amanda Waller.

Y ya no hablemos de los videojuegos en los que los personajes femeninos visten armaduras, si es que se les puede llamar así, que no cubren casi nada o que son inapropiadas para el combate. Además, en lo tocante a razas no-humanas como orcos o los salvajes de Perfect World International, vemos que el dimorfismo sexual las hace atractivas a ellas y a ellos aguerridos.

Salvajes: misma raza. ¿Difícil de creer?

¿Qué me decís de las heridas que desfiguran a los personajes femeninos? Muy complicado encontrar mujeres que se les quede la cara quemada o pierdan un miembro. No digamos cicatrices, heridas mal curadas y un largo etcétera. Es demasiado habitual que en el caso de una desfiguración esta sea en una zona poco visible o fácilmente ocultable. Nunca en la cara. Este es el caso de Mina Harker de La liga de los hombres extraordinarios cuyo cuello está lleno de mordeduras, pero ella puede cubrirlo con un discreto pañuelo.

Mina Harker.

Y, para terminar, quiero hacer una mención especial a Samus Aran, protagonista de la saga Metroid de Nintendo. Esta cazarrecompensas hizo que millones de jugadores descubrieran que habían jugado el juego con una mujer cuando ellos creían que controlaban a un hombre. Maravilloso. Luego llegó la recompensa de irle quitando ropa, poder jugar con ella en ropa interior, el traje zero, los tacones del Smash Bros y en fin. Sexualización al poder.
Lo importante es poder fantasear con los personajes femeninos porque ¿acaso creemos que están porque sean personas? No, son claros reclamos para el público masculino, para satisfacerles. Son productos de marketing.

Contadme, ¿qué personajes femeninos me podéis decir que huyan de estos cánones? Habladme de ellos en los comentarios y nos leemos en la segunda parte de esta serie de entradas.