Independientemente de si decidimos hacer un worldbuilding pequeño o grande, dependiendo del peso que este tenga en la obra, hay un factor que en ocasiones se olvida haciendo que todo el trabajo previo se vea comprometido. No por nada existe el dicho de que el Diablo está en los detalles.
Cuidar los pequeños detalles de nuestros mundos es la clave para convertir un castillo de papel en una fortaleza. Hay lectores (como este cuervo), que gustan de buscar los cabos sueltos en los mundos creados de cada obra que consume y tirar de ellos para ver si, como en el Jenga, la estructura se desmorona. Como creadores hay centenares de preguntas que podemos hacernos a la hora de elaborar el tejido de nuestro mundo desde las más generales como el tipo de gobierno o los accidentes geográficos hasta aquellos mucho más concretos como si tienen sistemas de alcantarillado o hasta dónde alcanza el avance tecnológico.
Antes de comenzar, quiero hacer mención especial a que un detalle no se explique en X momento no significa que se haya pasado por alto, sino que es posible que tenga razones detrás de ese “olvido”.
Ahora sí, empecemos:
Dragones y otras bestias:
Sobre todo en fantasía (medieval o urbana, o del tipo que sea), pero en cierta medida también ciertos tipos de ciencia ficción, es habitual encontrarse con criaturas que trascienden lo que nosotros comúnmente denominamos “animales”, pues, como las fauces trilladoras de la saga Mass Effect o los dragones de toda la vida. Cada uno en su propia medida, son criaturas de gran tamaño que suponen un peligro para todo aquel que se interponga en su camino.
Por esta razón, en los mundos donde esta clase de criaturas existen estos deberían estar preparados de alguna forma para o bien defenderse de ellos o bien distanciarse de sus territorios. Por desgracia esta no es siempre la tónica habitual cuando hablamos, por ejemplo, de dragones. Estos suelen aparecer en la fantasía medieval que, muy reducido al absurdo, representa un medievo estereotípico con magia y dragones. En obras como puedan ser Skyrim o Canción de hielo y fuego donde los dragones llevan siglos extintos, es entendible que las sociedades hayan bajado la guardia con respecto a estas criaturas, pero en el primer caso no hay una razón real para que las ciudades no hayan heredado alguna clase de defensa anti dragones, ya sea a través de materiales para la construcción o armamento del tipo de los arpones o cañones, pero, por ejemplo, Carrera Blanca sería fácilmente arrasada por un dragón en una sola pasada. Quizá Markath sea de las pocas preparadas para sobrevivir a un ataque dragoniano, pero no gracias a sus gentes, sino a la raza que habitaba las minas que ellos ocuparon.
Además, por otro lado, la existencia de estas criaturas podría y debería condicionar la economía de su mundo ya sea a través de la venta de sus huesos, escamas y pieles como a través del desarrollo tecnológico para hacerles frente. La guerra siempre ha sido un fuerte motor para el progreso y este caso no debería de ser menos.
Esto queda perfectamente plasmado en Pacific Rim donde la humanidad, como dicen en la película, “ha creado sus propios monstruos” para combatir a los kaijuu, unas criaturas descomunales que tratan de, presumiblemente, arrasar la Tierra. De esta manera, el mundo que nos presentan ha evolucionado moldeándose en torno a estos monstruos. La tecnología se centra en mejorar el armamento y diseño de los jaegers, buscar una forma de destruirlos de una vez o tratar de contener su avance. Y, por si fuera poco, en Tokyo (y asumo que en otras ciudades) los esqueletos de kaijuus han sido integrados en el paisaje de la ciudad y sus órganos vendidos como reliquias en el mercado negro por auténticos picos.
Mención especial al MCU por mostrar en el primer capítulo de su serie Agents of S.H.I.E.L.D que tras los eventos de Los Vengadores se han hecho figuritas y demás de los héroes en cuestión.
El mundo patriarcal:
Verlo en fantasía ya me hace apretar los dientes porque sé qué me voy a encontrar: un mundo de hombres activos y mujeres pasivas vendidas como trozos de carne. Pero encontrarlo en la ciencia ficción o en obras futuristas/distópicas como pueda ser Arena roja de Gema Bonnín, ya me duele muchísimo más. Pero a lo que iba, en esta clase de obras es ya un clásico que ese sistema patriarcal estereotípico sea un “calco” de nuestro medievo, pero que no esté realmente explicado por el contexto de ese mundo en cuestión. Es como ponerle desarrollo militar a una ciudad ermitaña y pacifista que jamás han conocido la guerra. No tiene sentido. Usar un sistema como este por más que creamos que lo conocemos, tiene muchas implicaciones más allá de decir: “los hombres a la guerra y las mujeres a fregar y parir” porque no.
No pido que sea un contexto sobre explicado con altas dosis de info-dumping, pero sí un mínimo de coherencia interna. Es tan sencillo como una referencia religiosa aquí o una canción allá. Cualquier cosa del folclore del mundo que me permita saber como lector por qué las mujeres no pueden estudiar o porque tienen vetada la magia. Necesito saber qué justifica que sean tratadas como son tratadas por la sociedad. ¿Hay alguna clase de mito que habla de que ellas trajeron el mal a los mortales y por ello son condenadas para toda la eternidad? ¿Es porque se entiende que sólo existen como forma de engendrar más hombres? ¿Es porque representan estándares contrarios a los de todo machombre que se precie? Necesito saber qué lo motiva, porque no conocemos ese mundo.
¿Es que nadie va a pensar en el ocio?:
Pegar tiros contra hordas de aliens es algo agotador y ¿qué tenemos para poder evadirnos unas horas? Eh… esto… ¡dormir! No lo he pensado bien. Esto suele pasar mucho en ficción. ¿Cómo se relaja la gente después del trabajo/estudio? ¿Qué opciones de ocio tienen? Los juegos de cartas o estrategia son el recurso más típico tanto en la fantasía como en la ciencia ficción, pero esta última puede ofrecer un abanico de opciones muchísimo más amplio con el que jugar. Pueden ser carreras de naves, deportes de balón (que no plagios del fútbol o derivados), literatura, cine, música… Porque, cuando uno se asoma a algunas obras de CF, nos encontramos con que la música no parece existir o que nunca han tenido televisión, pero sí pantallas holográficas que muestran anuncios en bucle. Es decir, la tecnología que requiere una televisión y todo lo que la envuelve no es lo más sofisticado hoy día y menos debería serlo en futuro donde hay viajes interplanetarios o incluso IA completamente autónomas.
Y esto es todo por hoy. Espero que os haya gustado y os pregunto: ¿qué detalles creéis que la ficción pasa por alto?