El elementalismo es el sistema mágico que impera en este mundo. Se fundamenta en un sistema de energías procedentes de diferentes fuentes. Para poder ser elementalista resulta obvio que es necesario poder sentirlas.
Al principio de la novela se nos relata las fases que sigue un elementalista cuando emplea magia:
Conectar: El elementalista conecta la energía de la eolita y la de su elemento.
Canalizar: El elementalista canaliza la energía eolítica.
Moldear: Moldea el elemento a través de la energía eolítica.
Liberar: Libera las energías.
El elementalismo se divide en varios elementos que van desde los cuatro básicos hasta otros menos comunes como la gravedad o el sonido.
La primera de todas es la fuente de energía. Aunque se puede usar la fuerza vital, dudo mucho que sea aconsejable. Por esta razón los elementalistas portan eolitas, que son unas piedras de las que pueden extraer la energía suficiente para realizar el proceso mágico. Cuanto más pura sea la eolita, más poderosa será la magia.
Otra limitación la encontramos en el elemento que pueden manipular. Es habitual que cada elementalista sea afín a un solo elemento, como Hans con el agua o Erik con el fuego. Se puede ser afín a más de uno, claro, pero no parece ser la norma.
Y esto es todo por el momento. Es un sistema sencillo, pero que funciona muy bien en la novela.
Como bien dices es sencillo, pero mucha veces no es necesario un sistema de magia extremadamente complejo. Todo depende de la novela y de lo que esta necesite. Un saludo, nos leemos!
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Este sistema le va al pelo a esta novela, es una de las cosas que me gustaron.
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