Hoy cumplo veintitrés años y, como cada año, para mí es un drama. Aunque quizá este año menos. Los seres normales no sé, pero los cuervos fúnebres hacemos balance del año cuando cambiamos el plumaje en nuestro día del nombre.

Generalmente por estas fechas suelo refugiarme en mi nido y dejar que todos los pensamientos negativos me cubran como una manta funesta, pero este año son las buenas experiencias las que se superponen a las malas. Me está costando taparme con esa manta, ¡no me caben las alas! Parece que o bien ha encogido o yo he crecido. Y lo más probable es que sea lo segundo, al menos a nivel personal, porque el tema físico está ya un poco imposible.
El mayor punto de inflexión para el blog fue la charla sobre SEO que dio Ana González Duque en Madrid allá por febrero, donde aprendí, entre otras cosas, a sacarle más partido a mi blog y a mis redes. ¡Y funcionó! Este blog pasó de las 4000 visitas o así que tenía en febrero de este año (tras casi seis años en el aire) a las 17000 que tiene ahora. ¡Tres veces lo que tenía en sólo siete meses! Además, dicha charla pude conocer a tres compañeros escritores como son Rolly Haacht , Guillermo el Lecturonauta y Mirichom de la Luna Antigua.
Al ser más activo tanto en el blog como en las redes he podido entrar en La Nave Invisible donde la tripulación intentamos poner nuestro granito de arena en apoyo a las escritoras de terror, fantasía y ciencia ficción. Una experiencia maravillosa y muy grata que me está  permitiendo conocer a unas personas increíbles con las que hablar de pizza y literatura, mientras navegamos las tormentas del patriarcado.
No puedo olvidar, ni mucho menos, a Mai Hyde, mi compañera de aventuras en La vigilia del dragón, donde tenemos pensado seguir mucho tiempo escribiendo juntos y tenemos la misma ilusión que el primer día, aunque a veces nuestro contexto nos impide ir todo lo rápido que podríamos desear.
Ha sido un gran año, no lo puedo negar, pero como soy así de negativo, siento que cumplir veintitrés años es como que tengo un año menos para hacer lo que quiere que esté tratando de hacer. Cuando dejo a mi cabeza ir sola, no puedo evitar que me venga a la cabeza que llevo eones atascado en una espiral con mi primera novela porque sé que hay buen material, pero que partía de un pedazo muy grande que estoy tardando mucho en pulir. Esa sensación de no avanzar es una constante en mis devenires y hacen que me «agobie de existir» con mucha facilidad.
Cuando abrí este blog, sólo tenía en mente una cosa: huir. Lo abrí en una época complicada de mi vida en muchos sentidos y este blog fue mi vía de escape de esa realidad, algo que se puede ver en varios de los relatos que tengo aquí subidos (aunque borré dos años de publicaciones) si leemos entre líneas. Se podría decir que este blog y yo somos uno y cumplimos ambos años hoy, no sería del todo mentira.
Esta entrada no es más que un brevísimo balance de año que me apetecía hacer ya que el año pasado no pude. Al final la entrada titulada tijueto se ha quedado en el olvido. Y creo que es mejor así.
Por supuesto, gracias a todos los lectores que me leéis semanalmente.