Cuando pensamos en razas mágicas quizá lo primero que nos venga a la mente sean los elfos y los enanos, criaturitas que a día de hoy son estereotipos con patas propios de ciertos subgéneros de la fantasía. Pero cuando hablo de «razas mágicas» no sólo menciono a esos viejos conocidos. En la fantasía y en la space opera encontramos con bastante facilidad razas o especies similares a las humanas con afinidades especiales con el sistema mágico de la obra o bien con capacidades físicas o mentales mejoradas.

De esto vengo a hablaros hoy. No voy a centrarme en describir ejemplos, sino en defender que el uso de estas razas no-humanas no tiene por qué empañar una obra ni restarle veracidad. He oído no pocas veces emparejar humanos con realismo, como si la fantasía per se fuera real. Usar humanos en lugar de, qué se yo, moguris, no hace que una obra sea más o menos verosímil, sino que lo que determina ese aspecto es la historia que nos cuenta y cómo lo hace.
Así que, vamos al tema:

Retorciendo el cliché:

El primer ejemplo que me viene a la cabeza es El Vosque, el gran webcómic de Laurielle y Morán. En su obra hay elfos, náyades, hombres bestia, orcos… A pesar de ello ninguno es como estamos acostumbrados. Los elfos son una panda de caníbales con mala puntería, las náyades unas sádicas y los hombres bestia unos brutos ermitaños.

¿Qué podemos aprender de ellos? Coge una raza, la que sea, y modifica esos aspectos que los caracterizan. ¿Qué los enanos son maestros herreros? Pon que son una raza principalmente pesquera o que son pacifistas.

Diversidad:

Es habitual ver que las razas en fantasía y space opera están cortadas por un patrón común. Una especie militar, otra minera, otra mercenaria… ¿Acaso eso es creíble? Al igual que en la sociedad humana, en la de cualquier raza debería haber de todo y todo eso debe mostrarse de forma explícita, no sólo el aspecto que no es predecible. Deberíamos poder encontrar milicias y mineros, herreros y panaderos, zapateros, profesores…

Habiendo establecido esos dos puntos básicos, quiero mencionar, quizá a modo de mini-guía, cómo crear razas mágicas (o no) mucho más creíbles a lo que la alta fantasía nos tiene acostumbrados:

El origen:
¿Recuerdas a Légolas? Este es él ahora. ¿Te sientes viejo?

Los humanos tenemos varios orígenes según a quién se le pregunte. Está la evolución que es la única que no depende de misticismos, pero si preguntamos a las distintas religiones cada una posee una explicación de dónde venimos.
Así todo, ¿de dónde provienen tus razas no-humanas? Pueden haber nacido a partir de la escisión de otra especie ya existente como los falmer de Skyrim, una raza que proviene de los elfos que habitan la superficie de Tamriel. Guardan cierto parecido, pero han pasado tantos siglos separados que poco a poco han ido distanciándose y lo seguirán haciendo hasta ser dos especies completamente diferentes.
Aunque esas razas/especies puedan tener orígenes más mundanos, pero ahí es donde entra la religión.

¿Qué las diferencia?:

Al margen de los rasgos físicos como el color de la piel, ojos, etc. ¿Qué los diferencia a un nivel menos visible, más profundo? En el caso de la especie humana encontramos leves diferencias entre las diferentes razas. Las personas de color tienen por norma una mayor masa muscular por lo que siempre resaltarán en ciertas aptitudes físicas por encima de la raza blanca o la asiática, por ejemplo.
A esto voy, las diferencias entre razas dentro de una misma especie vienen dadas por mutaciones aleatorias que pueden producirse por el mismo entorno. Es algo básico. Por eso en las zonas nevadas difícilmente vamos a encontrar conejos negros o marrones, dado que esa clase de mutación termina por quedar superada por la del pelaje blanco que les provee de una mayor tasa de supervivencia. Aunque los humanos ya hemos superado ese aspecto de la supervivencia, en su día tuvimos que dejar atrás aquellas combinaciones genéticas que nos eran menos beneficiosas. Por esta razón, hasta que las razas de nuestro mundo fantástico alcanzan la capacidad de superar el concepto de supervivencia, habrán ido acumulando una serie de características genéticas que los diferencia.

Misma rama pero diferente especie:

Supongamos que una especie sufre una escisión en un momento X de su evolución. Esto provocará que cada grupo de esa especie se relacione con un entorno distinto y deba adaptarse a él. Podemos pensar en el género Panthera del reino animal que engloba al león, al tigre, al jaguar, al leopardo y al leopardo de las nieves. Todos estos grandes felinos pertenecen al mismo grupo, pero son especies diferenciadas que se han adaptado a sus distintos hábitats.
Además, a colación con el apartado anterior, dentro del leopardo y el jaguar tenemos a la denominada pantera negra. Este animal es a todos los efectos es uno de estos dos grandes felinos pero de color negro. Sus manchas siguen en el mismo lugar que si fueran «amarillos», pero las oculta el pelaje. No poseen diferencias reales que los separen de su especie.

Podemos usar esta clase de variaciones genéticas para crear razas similares con un origen común, pero que se han separado debido a X razón y evolucionado de forma diferente.

El conflicto:
Voss y Gormak, separados al nacer.

Aunque dos especies provengan de una misma rama, nada impide que puedan entrar en guerra y matarse entre ellos. Esto lo encontramos en Star Wars: The Old Republic en el planeta Voss donde hay dos especies en guerra: los voss y los gormak. Ambos fueron una vez una misma especie que se dividió por culpa de los Jedi (más o menos). Estos entrenaron a los sensibles a la Fuerza en el uso de esta, mientras que los no-sensibles vieron la Fuerza como corrupción. La especie origen se dividió en los voss, una especie entera sensible basada en el dominio de la Fuerza y los gormak, una especie centrada en la tecnología.
Los gormak quieren acabar con los voss porque ellos traen la corrupción al planeta (y no andan muy desencaminados) habiendo corrompido zonas enteras de Voss. Por otro lado, los voss los ven como meras bestias sin conciencia.

¿Qué podemos aprender de aquí? Las diferencias, por pequeñas que sean, llevan a los conflictos. Estos conflictos pueden desembocar en guerras, racismo, esclavitud, humillación, deshumanización y toda clase de tratos crueles y desproporcionados.

En resumen, ¿queréis meter elfos y enanos pero no queréis que se os tache de poco originales? Encontrad la forma de hacerlos atractivos hasta para aquellos que odian las razas mágicos. ¡Convertidles en hipócritas! O no, pero ser original no cuesta tanto.